
Lo que le faltaba a la hípica en estos tiempos de crisis era ponerle zancadillas desde dentro, con la de enemigos que ya tiene fuera.
La Real Federación Hípica Española, con su recién reelegido presidente a la cabeza, ha tirado por la calle de enmedio en asuntos que lo único que consiguen es causar un mal mayor al que se pretende dar solución.
De siempre ha existido la lógica en el deporte, y ésta dicta que debe haber proporcionalidad entre el castigo y la falta. Ya sabemos que hay mucho purista en ciertos despachos federativos, y mucho juez y comisario a los que gusta de investirse de autoridad suprema para que la ley se aplique al pié de la letra, con puntos y comas, sin pararse nunca a pensar que la fortaleza de la ley no está en sus artículos, sino en el espíritu con que se aplican.
No es de recibo amenazar a una ciudad como Jerez con quedarse sin organizar un solo evento hípico porque exista una deuda desde hace dos años con Ancades, una deuda que apenas supera los diez millones de las antiguas pesetas y que el actual ayuntamiento desconocía. Jerez ha sido señalada públicamente como morosa y tiene de plazo hasta el 1 de mayo para pagar...o quedará condenada a que Chapín siga siendo una hermosa pradera donde se críen diversas especies de jaramagos, setas y flores silvestres en vez de servir para el fomento de la hípica. De momento está en juego el Campeonato de España de Doma Vaquera de septiembre y ya veremos si se libran los concursos de salto 2009 de Samocab, entre ellos un internacional.
Tampoco es de recibo que el Real Club Pineda de Sevilla lleve desde el año 1940 organizando concursos hípicos de toda clase y ahora le prohíban organizar nada hasta que no acepte de forma expresa la prevalencia en ellos de los reglamentos y normas de la RFHE, citando textualmente lo que ha aprobado hoy la asamblea general de la RFHE en Madrid. Pineda tuvo un problema con un jinete en uno de los últimos concursos del año 2008, y si hay que imponer una sanción, siempre que sea proporcionada, adelante. Pero de ahí a prohibir la organización de un solo concurso si no pide perdón, como en el cole, y, sobre todo, venir a decir que un club con siete décadas de experiencia a sus espaldas no sabe de qué va la cosa, media un abismo que convierte a esta situación en ridícula y kafkiana. Máxime sabiendo que el club Pineda, ya orientado, no había presentado solicitud alguna de concurso.
Sevilla y Jerez, Jerez y Sevilla, las principales capitales hípicas de Andalucía, están en el punto de mira. El fantasma de Torquemada ha vuelto. Y alguien tiene que pararle los piés desde Andalucía.